Publicado en: Esprint Investigación
Fecha de Publicación: 2024-12-11
Volumen: 3
Número: 2
Año: 2024
DOI URL: https://doi.org/10.61347/ei.v3i2.76
Autores:
Palabras clave: Derechos; mediación; violencia intrafamiliar; víctimas
La violencia intrafamiliar se erige como un problema grave de derechos humanos que afecta a mujeres, niños y otros miembros vulnerables de la familia en todo el mundo. En Ecuador, este tipo de violencia no solo incluye agresiones físicas, sino control emocional, económico y manipulación psicológica, donde el 65 % de las mujeres han sido víctimas de algún tipo de violencia a lo largo de su vida. Los efectos de la violencia intrafamiliar son profundos, ya que afectan la salud física y mental de las víctimas, quienes suelen sufrir lesiones, enfermedades crónicas, ansiedad, depresión y estrés postraumático. Además, enfrentar el aislamiento social y dificultades para lograr la independencia económica, lo que perpetúa su dependencia del agresor. Para enfrentar esta problemática, Ecuador aprobó en 2018 la Ley Orgánica Integral para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres, que establece medidas de protección y sanciones contra los agresores. Sin embargo, la implementación de esta normativa enfrenta obstáculos, como la falta de recursos y los estereotipos de género que ven la violencia intrafamiliar como un asunto privado. La mediación surge como una alternativa para resolver conflictos en casos de violencia intrafamiliar en varios países, aunque su uso es controvertido debido a los desequilibrios de poder entre las partes. En lugares como Canadá y Noruega, se ha implementado bajo condiciones estrictas para proteger a las víctimas. En Ecuador, cualquier propuesta para incorporar la mediación debe centrarse en garantizar la seguridad y los derechos de las víctimas, evitando su revictimización y asegurando un enfoque basado en derechos humanos y equidad de género.
Domestic violence is a serious human rights problem that affects women, children and other vulnerable family members around the world. In Ecuador, this type of violence includes not only physical aggression, but also emotional and economic control and psychological manipulation. Where 65% of women have been victims of some type of violence throughout their lives. The effects of domestic violence are profound, affecting the physical and mental health of victims, who often suffer injuries, chronic illnesses, anxiety, depression and post-traumatic stress. In addition, they face social isolation and difficulties in achieving economic independence, which perpetuates their dependence on the aggressor. To address this problem, Ecuador approved in 2018 the Comprehensive Organic Law to Prevent and Eradicate Violence against Women, which establishes protection measures and sanctions against aggressors. However, the implementation of this legislation faces obstacles, such as lack of resources and gender stereotypes that view domestic violence as a private matter. Mediation has emerged as an alternative to resolve conflicts in cases of domestic violence in several countries, although its use is controversial due to power imbalances between the parties. In places such as Canada and Norway, it has been implemented under strict conditions to protect victims. In Ecuador, any proposal to incorporate mediation must focus on guaranteeing the safety and rights of victims, avoiding their re-victimization and ensuring an approach based on human rights and gender equity.
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